despidamos este sábado con un precioso poema del poeta argentino Manuel Lozano,
VIENTO QUE NO QUEMA
Hacia la ilusión de un escondite
el enjambre ya es bosque y mendiga
terrones de certeza.
Escucha, secreto de los lobos.
Ranuras por donde derramas
leche del mundo enardecido.
¿Y el puñado de arena entre palabras?
Escucha, secreto de los lobos.
La palabra amor se hace
como piedra volcánica sin padres.
Marchitar helechos en la cueva.
Escucha, secreto de los lobos.
El ojo aspira la cera ermitaña
de viejas procesiones a la herida.
¿Mira el ojo de esta aguja a su hilandero?
Escucha, secreto de los lobos.
El viento devora oscuridad,
devora fuego.
Yo sé que hay quienes dicen: ¿Por qué no canta ahora
con aquella locura armoniosa de antaño?
Esos no ven la obra profunda de la hora,
la labor del minuto y el prodigio del año.
Yo, pobre árbol, produje, el amor de la brisa,
cuando empecé a crecer, un vago y dulce son.
Pasó ya el tiempo de la juvenil sonrisa:
¡dejad al huracán mover mi corazón!
Una sonrisa, una sonrisa eterna
una sonrisa que puede traerte cerca de mi
Nunca permitas que me entere que te has ido
porque eso me traería una lágrima
Este mundo ha perdido su gloria
comencemos una nueva historia ahora, mi amor
Ahora mismo, no habrá otro momento
y puedo mostrarte como, mi amor
Habla con palabras eternas
y dedicalas todas a mi
y te daré toda mi vida
estoy aqui si tu me llamas
Tu piensas que no hablo en serio
ni una palabra de lo que digo
Son solo palabras, y palabras son lo unico que tengo
para llevarme tu corazón
Da da da da da da da,
da da da da da da da da
Da da da da da da da,
da da da da da da da da
Tu piensas que no hablo en serio
ni una palabra de lo que digo
Son solo palabras, y palabras son lo unico que tengo
para llevarme tu corazón
Tu piensas que no hablo en serio
ni una palabra de lo que digo
Son solo palabras, y palabras son lo unico que tengo
para llevarme tu corazón
Tu piensas que no hablo en serio
ni una palabra de lo que digo
Son solo palabras, y palabras son lo unico que tengo
para llevarme tu corazón
Vamos a descansar con un precioso poema de Miguel Hernández,
TODO ERA AZUL
Todo era azul delante de aquellos ojos y era
verde hasta lo entrañable, dorado hasta muy lejos.
Porque el color hallaba su encarnación primera
dentro de aquellos ojos de frágiles reflejos.
Ojos nacientes: luces en una doble esfera.
Todo radiaba en torno como un solar de espejos.
Vivificar las cosas para la primavera
poder fue de unos ojos que nunca han sido viejos.
Se los devoran. ¿Sabes? No soy feliz. No hay goce
como sentir aquella mirada inundadora.
Cuando se me alejaba, me despedí del día.
La claridad brotaba de su directo roce,
pero los devoraron. Y están brotando ahora
penumbras como el pardo rubor de la agonía.
Despidamos este miércoles con otro poema de D.Ramón de Campoamor,
AMAR Y QUERER
A la infiel más infiel de las hermosas
un hombre la quería y yo la amaba;
y ella a un tiempo a los dos nos encantaba
con la miel de sus frases engañosas.
Mientras él, con sus flores venenosas,
queriéndola, su aliento empozoñaba,
yo de ella ante los pies, que idolatraba,
acabadas de abrir echaba rosas.
De su favor ya en vano el aire arrecía;
mintió a los dos, y sufrirá el castigo
que uno le da por vil, y otro por necia.
No hallará paz con él, ni bien conmigo
él que sólo la quiso, la desprecia;
yo, que tanto la amaba, la maldigo.
Albaicí de benjuí y lavanda en flor,
transida de mi alegra y amor:
deja que vaya hacia tus brazos
y me cobije en tu pecho,
mientras el corro de soldados ronda
en las oscurecidas calles
y el bronco canto retumbe en la oquedad.
(Cóndor y Toro) (Serpiente y Cerdo)
Cúbreme con el olor de tu mirada,
protégeme ya (amada - amado);
y que el ojo vidriado no me vea,
hasta que pase el tiempo de la sombra
y salte del carbón la Fogata
y muera el dolor.
Y haz que mis heridas duelan menos,
haz que mi canto contenga eterna miel,
haz que mi cólera como siempre construya,
y al final, ven, conmigo, caminando
con todos, así, libremente...Amor!.
La bailarina ahora está danzando
la danza del perder cuanto tenía.
Deja caer todo lo que ella había,
padres y hermanos, huertos y campiñas,
el rumor de su río, los caminos,
el cuento de su hogar, su propio rostro
y su nombre, y los juegos de su infancia
como quien deja todo lo que tuvo
caer de cuello, de seno y de alma.
En el filo del día y el solsticio
baila riendo su cabal despojo.
Lo que avientan sus brazos es el mundo
que ama y detesta, que sonríe y mata,
la tierra puesta a vendimia de sangre
la noche de los hartos que no duermen
y la dentera del que no ha posada.
Sin nombre, raza ni credo, desnuda
de todo y de sí misma, da su entrega,
hermosa y pura, de pies voladores.
Sacudida como árbol y en el centro
de la tornada, vuelta testimonio.
No está danzando el vuelo de albatroses
salpicados de sal y juegos de olas;
tampoco el alzamiento y la derrota
de los cañaverales fustigados.
Tampoco el viento agitador de velas,
ni la sonrisa de las altas hierbas.
El nombre no le den de su bautismo.
Se soltò de su casta y de su carne
sumiò la canturía de su sangre
y la balada de su adolescencia.
Sin saberlo le echamos nuestras vidas
como una roja veste envenenada
y baila así mordida de serpientes
que alácritas y libres la repechan,
y la dejan caer en estandarte
vencido o en guirnalda hecha pedazos.
Sonámbula, mudada en lo que odia,
sigue danzando sin saberse ajena
sus muecas aventando y recogiendo
jadeadora de nuestro jadeo,
cortando el aire que no la refresca
única y torbellino, vil y pura.
Somos nosotros su jadeado pecho,
su palidez exangüe, el loco grito
tirado hacia el poniente y el levante
la roja calentura de sus venas,
el olvido del Dios de sus infancias.
Alumbraron en la mesa los candiles,
Moviéronse solos los aguamaniles,
Y un dominó vacío, pero animado,
Mientras ríe por la calle la verbena,
Se sienta iluminado,
Y principia la cena.
Su claro antifaz de un amarillo frío
Da los espantos en derredor sombrío
Esta noche de insondables maravillas,
Y tiende vagas, lucifugas señales
A los vasos, las sillas
Los ausentes comensales.
Y luego en horror que nacarado flota,
Por la alta noche de voluntad ignota,
En la luz olvida manjares dorados,
Ronronea una oración culpable, llena
De acentos desolados,
Y abandona la cena.
Dos poemas de Luis Alberto Ambroggio para despedir este jueves...
OLAS DE FUEGO
Mis besos suenan
como gotas de agua
abriendo al caer
tu mansión de agua y de seda.
Tus besos no suenan
forman agua con mi agua
naufragio divino
de varias profundidades
No sé si llegaremos a ser un mar
de ritos evaporados.
y ....
LA DUDA
Dudar es caminar en el mundo de las ideas
al mover una pieza en un juego de ajedrez;
es preguntarse siempre el porqué de lo que sea
dejando abierto el interrogante cada vez.
Dudar es andar esta vida cruel y humana
en el paso ebrio de su rígida estrechez
y saber lo que se sabe, poco y nada
sin encontrar casi nunca razón a lo que es.
Dudar es ir viviendo la muerte poco a poco
como en un encierro sofocante de vejez
enfocar las cosas y no obtener el foco
que las capture todas con perfecta nitidez.
Dudar es un buscar sabio sin encuentro
del pensar mismo en su insaciable avidez,
es el hombre en sí definido muy por dentro
en carne y alma con su incógnita a través.
Ufffff, hoy cumplo 1000 dias sin fumar, parece que fue ayer... Estoy contento conmigo mismo, ..., no se si caeré, pero espero seguir de pie... y si caigo espero levantarme.
Gracias, con un poema de Nicolás Guillén,
CANCIÓN
.
¡De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera !
(Yo, muriendo.)
.
Y de que modo sutil
me derramo en la camisa
todas las flores de abril
.
¿Quién le dijo que yo era
risa siempre, nunca llanto,
como si fuera
la primavera?
(No soy tanto.)
.
En cambio, ¡Qué espiritual
que usted me brinde una rosa
de su rosal principal!
.
De que callada manera
se me adentra usted sonriendo,
como si fuera la primavera
(Yo, muriendo.)
Despidamos esta jornada con un poema de pablo neruda,
UN HOMBRE ANDA BAJO LA LUNA
.
Pena de mala fortuna
que cae en mi alma y la llena.
Pena.
Luna.
.
Calles blancas, calles blancas.
Siempre ha de haber luna cuando
por ver si la pena arranco,
ando
y ando.
.
Recuerdo el rincón oscuro
en que lloraba en mi infancia.
-Los líquenes en los muros.
-Las risas a la distancia.
.
Sombra. Silencio. Una voz
que se perdia.
La lluvia en el techo. Atroz
lluvia que siempre caía,
y mi llanto, húmeda voz
que se perdía.
.
Se llama y nadie responde.
Se anda por seguir andando.
Andar, andar. ¿hacia donde?
¿y hasta cuando?
.
Amor perdido y hallado
y otra vez la vida trunca.
Lo que siempre se ha buscado
no debiera hallarse nunca.
.
Uno se cansa de amar.
Uno vive y se ha de ir.
Soñar. ¿para que soñar?
Vivir. ¿para que vivir?
.
Siempre ha de haber calles blancas
cuando por la tierra grande
por ver si la pena arranca
ande
y ande.
.
Ande en noches sin fortuna
bajo el vellón de la luna,
como las almas en pena.
.
Pena de mala fortuna
que cae en mi alma y la llena.
Pena.
Luna
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